Estas dos últimas semanas se me están haciendo cuesta arriba y lo peor está aún por venir...Examen tras examen acumulo cansancio y desesperación, mis ojos leen cada línea sólo impulsados por la acción de un engranaje pesado que se hunde en lo más profundo de mi hipotálamo y cuya última razón no es accesible a esta inteligencia en cuya magnitud he perdido toda fe. La duda planea como la espada de Damocles sobre mi cerviz, dispuesta a seccionar los conductos que nutren de un oxígeno tenue y vano mi cabeza plagada de hipérboles, pleonasmos,...y spleen ya incapaz de ser vomitado se acumula en el esófago arrasando recónditas esperanzas y sacando de su profundo sopor a las sombras que la saliva, en su eterna marea, no logró escupir.

Sólo me consuela escribir, y es aqui donde verdaderamente puedo recuperar algún retazo de mi cadavérica existencia, en la oscuridad, donde la síntesis de serotonina se inhibe, el sueño, en su danza hipnótica al ritmo de esta espiral de destrucción, me lleva a un estado de semiconsciencia donde contemplo el devenir de los acontecimientos con fría esquizofrenia. Hasta que la bilis se me viene a la boca. Cada hora es una náusea. Cada día una hemorragia. El verbo y el sentido huyen de mi mente por esta úlcera mental.

Últimamente soy incapaz de pensar, soy incapaz de sentir...El mundo se me ha vuelto absurdo, frío y áspero como un jersey de alambre.